Cadena de favores: Haz el bien sin mirar a quién

18 Mar, 2015 |

Un mundo ideal es uno en donde todos colaboráramos de alguna manera para hacer la vida de quien tenemos al lado un poco más feliz. En la práctica -y no por mala intención- muchas veces olvidamos que la realidad la construimos todos y que es muy importante para tener una sociedad feliz el poner de nuestra parte para que todos podamos vivir mejor.

¿Has escuchado hablar de una cadena de favores? Se trata de un concepto que nació con la película del mismo nombre, que plantea que cuando hacemos cosas buenas por el resto, finalmente termina ayudándonos a nosotros a ser mejores personas y poner en marcha un “efecto bola de nieve” de más amabilidad y mejor convivencia. Hay estudios que demuestran, por ejemplo, que el voluntariado nos hace ser más felices, ya que nos sentimos mejor con nosotros mismos al poder ayudar al resto, y por esto, ¿qué podemos hacer para contribuir en esta cadena?

LEE TAMBIÉN: ¿Por qué hacemos voluntariado los chilenos? ¿y qué hacemos?

Elegir una causa que nos motiva puede ser un excelente primer paso, por lo que podríamos preguntarnos qué nos mueve lo suficiente para querer salir de nuestro espacio de comodidad y dar una mano a quién lo necesita. Ya sean los niños, los abuelitos, los animales o las causas medioambientales, todos tenemos algo que nos inquieta y por lo que seguro queremos abanderarnos.

Además, cuando realizamos actividades que nos hacen mirar más allá de lo que habitualmente hacemos, desarrollamos la empatía, por lo que somos capaces de entender que hay otras realidades allá afuera y que nosotros podemos contribuir con nuestro grano de arena para acercarlas a nuestras vidas y entender lo que realmente significa “ponerse en los zapatos de otro”. El invertir parte de nuestro tiempo voluntariamente haciendo algo por otros nos hace sentirnos mejor respecto a nuestro entorno y nosotros mismos, ya que sabemos a ciencia cierta que lo que estamos dando está generando un cambio, por mínimo que sea, para que todos podamos vivir mejor.

LEE TAMBIÉN: Voluntariado ciudadano: ¡donde hay una intención, hay una manera!

El dar sin esperar recibir sin dudas nos hace ser mejores personas y nos ayuda a soñar con un mundo mejor. Podemos ir desde las acciones más cotidianas -sonreir, saludar, agradecer y respetar- hasta lo más grande, pero no hay esfuerzo que caiga en saco roto: si todos adquirimos la costumbre de hacer algo bueno por otro al menos una vez al día, ya estamos contribuyendo a una mejor sociedad.

Elige cómo aportar y ponte manos a la obra. No solo tú serás más feliz sino que también harás feliz al del lado, y de esa manera, avanzamos a ser una sociedad más comprometida y solidaria. Hagamos del voluntariado una forma de vida, desde lo más simple hasta lo más grande, todos podemos ser un factor de cambio social.

MÁS HISTORIAS RELACIONADAS