Capacitación para personas con discapacidad: integrar para avanzar

26 Ene, 2015 |

Existe un consenso en la importancia de la capacitación como herramienta clave para el desarrollo personal y profesional de los trabajadores,  a la vez que ofrece múltiples beneficios a las empresas que implementan estos programas. El crear instancias de capacitación entrega la oportunidad de abrir nuevos horizontes, además de potenciar habilidades y promover cambios de actitud hacia el trabajo, creando un ambiente laboral comprometido y motivado.

Si la posibilidad de acceder a capacitaciones abre horizontes, la diferencia que se puede marcar cuando personas con discapacidad son integradas en estos programas es enorme. Para ellos, junto con los beneficios antes mencionados, se agregan el fortalecer el autoestima y la entrega de herramientas de independencia que de otra manera no se tendrían, mejorando su presente y contribuyendo a construir un mejor futuro.

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Para implementar un proceso de capacitación exitoso vale tener en consideración algunos puntos que permiten potenciar al máximo estas instancias. Por ejemplo, así como es importante considerar las capacidades que tiene cada uno para desempeñar diferentes tareas, también es vital entender cuáles son las posibilidades de adaptación al sistema establecido en el lugar de trabajo, visualizando concretamente la posibilidad de adaptarse a sistemas, equipos y tecnologías que existan en el entorno laboral.

Para capacitar a personas con discapacidad, es importante recordar que diferentes procesos que podrían ser relativamente simples -que van desde subir una escalera hasta aprender a usar un programa- puede resultar más dificultoso, por lo que ir paso a paso y tener una disposición abierta a enseñarles o ayudarles contribuye a un trabajo exitoso. Por otra parte, sucede que las personas con discapacidad pueden tener características especiales que los hagan manejar destrezas de mejor manera que otros empleados, como por ejemplo gente con discapacidad auditiva para lugares con alto ruido o personas con síndrome de Down para trabajos seriados y repetitivos. Poner en la balanza cuáles son las fortalezas de cada uno a la hora de designar programas de capacitación específicos ayuda a cumplir con creces las expectativas puestas en programas de capacitación especiales.

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Cuando una empresa quiere poner en marcha una capacitación de este tipo, hay algunos puntos que vale tener en consideración. Por ejemplo, el apoyo integral que se les entrega debe incluir una preparación general a la organización y su equipo de trabajo para que la inclusión sea efectiva y satisfactoria para todos, además de una adecuada observación del sistema de trabajo y las funciones que cada uno desempeña, con el fin de descubrir necesidades específicas que puedan existir y oportunidades de desarrollo para cada uno de los integrantes de los equipos.

Otras acciones que son de mucha utilidad en estos procesos es establecer canales fluidos de comunicación, escuchando a las personas y entendiendo bien cuáles son sus necesidades y opiniones en temas de capacitación.

Todos tenemos capacidades especiales y únicas, lo importante es saber encontrarlas y sacar el máximo provecho a esas cosas que nos hacen ser un aporte en todos los ámbitos de nuestra vida. La integración es labor de todos, ¡con pequeñas ayudas podemos generar grandes cambios!.

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