Todo Comenzó en Curanilahue

4 Oct, 2013 |

Así se titula uno de los libros del sacerdote jesuita Felipe Berríos S.J. En él nos lleva al frío invierno de 1997, momento en que compartía con jóvenes universitarios y familias en situación de extrema pobreza en Curanilahue, Región de Biobío. En las visitas con el grupo de estudiantes, durante varios años, fueron concretando obras cada vez más grandes y permanentes que aportaban un grano de arena a la compleja situación de las familias de Curanilahue y Lebu: primero construyeron una capilla, al año siguiente se propusieron hacer 350 casas provisorias llamadas mediaguas. Así fue como, lentamente, surgió lo que hoy llegó a transformarse en la Fundación TECHO.

La primera gran meta de la fundación fue construir dos mil mediaguas para el año 2.000, meta que se superó con creces. Este espíritu de fuerza y sentido de urgencia fue contagiando a cientos de jóvenes y profesionales en Chile y el extranjero, quienes decidieron crecer en sus ambiciones para entregar no sólo soluciones de emergencia, sino que aventurarse incluso a entregar viviendas definitivas.

Hoy la Fundación TECHO, está hoy activa en 19 países de América Latina, con 89.500 familias y más de 3.300 viviendas definitivas entregadas. Esta ONG, sin inclinaciones políticas ni religiosas, ha desarrollado proyectos en diversas áreas como educación, salud, asesoría jurídica y fomento productivo en conjunto con los pobladores y dirigentes de los sectores más pobres de nuestro continente.

¿Cómo puedo ayudar?

Todo comenzó en 1997. En sólo 16 años, el desafío que entusiasmo a cientos de jóvenes fue capaz de generar una fundación de alcance continental. Una inquietud juvenil surgida en la aislada localidad de Curanilahue tuvo la fuerza para expandirse por más de 19 países de Latinoamerica.

Contribuir a erradicar la extrema pobreza es posible, y en esa tarea no sólo se requiere de la  coordinación del sector público, privado y las ONG. Somos nosotros, los ciudadanos, los que tenemos a nuestro alcance la posibilidad de hacer grandes cambios en la vida de los demás.

Las alternativas son muchas, solo falta la convicción de sumarse a un sueño como el que se inició en Curanilahue. ¡Anímate! Revisa distintas alternativas para ayudar aquí.

Por María José Necochea y Kim Brierley

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