Consume conciencia

20 Mar, 2014 |

Cada vez que vamos al supermercado o a una tienda, como consumidores nos enfrentamos a distintas opciones de productos. Si miramos detalladamente cada estante alberga ocho o más versiones distintas de detergentes, limpiadores, cereales, etc.,  pero ¿qué estoy echando a mi carro? Desde 1983, cada 15 de marzo, se celebra el Día Mundial de los Derechos de los Consumidores, una jornada en la que se busca que los derechos de cada comprador sean respetados y protegidos. Entre esos derechos se encuentra la garantía de poder acceder a los datos necesarios para hacer elecciones informadas y cumplir así con una de las principales obligaciones del consumidor: la responsabilidad ecológica, a través de la cual tomamos conciencia del impacto que puede tener nuestra decisión sobre el medio ambiente.

Anualmente, en la casa de cada chileno  se producen cerca de 384 kilos de residuos, de los cuales sólo reciclamos el 10%, según cifras consignadas por el diario La Tercera. Una realidad que podemos contribuir a revertir preguntándonos: ¿Cómo me voy a deshacer del envase del producto una vez que haya terminado de usarlo?, ¿está hecho de materiales reciclables?, interrogantes a las que podemos contestar leyendo detalladamente la rotulación de las etiquetas. Así, cada vez que optamos por un envase reciclable estamos produciendo menos basura, disminuyendo la demanda de sitios de disposición final y realizando un uso responsable de los recursos naturales.

Para que tengamos en cuenta el impacto positivo que tiene optar por dejar nuestros residuos en un punto limpio, durante 2013, la empresa Triciclos logro reciclar 2.059.556 kilos de desechos, lo que representa un ahorro de 10.331 toneladas de CO­2 y 18.845 árboles que no fueron cortados.

Siempre que puedas opta por consumir productos locales ya que implican una menor generación de huella de carbono al no tener que ser trasladados desde lugares lejanos. Convierte las 3R -reducir, reutilizar y reciclar- en un principio importante de tus hábitos de consumo, lo que no sólo te permitirá ahorrar dinero sino que también contribuirá a un mundo más verde.

Recuerda que de nuestra forma de actuar depende un futuro más sostenible para todos.

Por Belén Miranda

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