Energía sin cuentas de luz

9 Dic, 2013 |

¿Te imaginas cargar tu auto con energía solar en vez de bencina? o ¿tener  cuentas de luz mucho más bajas?, esas son sólo dos de las innumerables ventajas que pueden traer las Energías Renovables No Convencionales (ERNC), las que de manera eficiente y limpia pueden ser obtenidas del agua, del viento e incluso del mismo sol que nos alumbra.

Actualmente, las ERNC representan sólo el 3% del total de la matriz eléctrica nacional, según datos del Ministerio del Medio Ambiente, pero todo está dado para que este porcentaje crezca de forma acelerada. La energía fotovoltáica entre ellas.

La luz que se deriva del sol, llamada energía solar, puede convertirse en luz eléctrica a través del principio fotovoltáico. Para lograrlo, la radiación solar es capturada por paneles compuestos por células fotovoltáicas, las cuales absorben fotones de luz y emiten electrones que generan corriente eléctrica. Las láminas de los paneles están hechas de materiales semiconductores -silicio comúnmente- y recubiertas por una lámina  trasparente que permite el paso de la radiación y minimiza las pérdidas, según el sitio Sunedison.

La electricidad no puede utilizarse directamente en nuestros hogares porque el producto viene en forma de corriente continua. Es necesario transformarla a corriente alterna mediante un inversor. Tras eso, pasa por un contador y de ahí es ingresada a la Red General. De acuerdo al sitio Twenergy, podemos usar este tipo de energía de dos formas: una instalación aislada para el autoconsumo de un recinto o una conectada a la red, para abastecer con ella a otros. En el primer caso es necesario instalar baterías para acumular la energía y poder utilizarla en todo horario. En el segundo caso la energía pasa a formar parte de la red eléctrica común.

La energía fotovoltáica produjo durante 2012, 101 GW, una potencia que equivale a 16 centrales de carbón o reactores nucleares, evitando que 53 millones de toneladas de CO2 sean emitidas anualmente, según datos de la Asociación Europea de la Industria Fotovoltáica (EPIA).

El sol que brilla en el desierto de Atacama y en el norte de Chile, hace de este territorio uno de los lugares idóneos para la fabricación de este tipo de energía. A mayo de 2013, se encontraban aprobadas 37 plantas fotovoltáicas desde la I a la III región. Además 13 proyectos estaban en etapa de calificación, de acuerdo con datos del Centro de Energías Renovables (CER) y del Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA)

Así que ya sabes, si los caracoles sacan sus cachitos al sol para energizarse, nosotros también podemos hacerlo. Gracias a la energía fotovoltáica disminuimos la producción de CO2, no extraemos recursos de la tierra  y de paso disminuimos el gasto de nuestros bolsillos.

Por Belén Miranda

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