Gota a Gota

21 Jun, 2013 |

Este mes podrás poner de tu parte para evitar la desertificación con algunos consejos que te damos a continuación. La desertificación es la pérdida de la capacidad productiva de las tierras, pierden su fertilidad principalmente debido a la falta de agua. Este problema ha ido en aumento en algunas regiones de la tierra y a pesar de que en ocasiones, se considera al calentamiento global como causante, hay múltiples acciones que podemos implementar para evitar su rápido avance.

Este lunes 17 de junio se celebró el Día Mundial de la Lucha contra la Desertificación y la Sequía, creado por la Organización de las Naciones Unidas en 1994 y tiene el propósito de promover proyectos e iniciativas que protejan nuestras tierras de la desertificación y generar conciencia sobre los algunos graves episodios de sequía que se viven en nuestro planeta.

El esfuerzo en la agricultura

Chile también ha puesto sus manos a la obra.Un ejemplo de esto es lo que está realizando el Ministerio de Agricultura y la Comisión Nacional de Riego (CNR). En conjunto lanzaron una campaña que titularon “Yo Cuido el Agua” para concientizar a la población acerca de lo urgente que es cuidar este elemento, porque da vida, porque nos da alimento y porque representa una fuente de trabajo.

El agua nos da alimento.  Algunos se preguntarán ¿cómo?, si es sólo agua”.Sin embargo,basta saber, por ejemplo, que las frutas y verduras están compuestas en un 80% de agua. O que para producir sólo una naranja, se necesitan 50 litros de ese elemento. (Fuente: CNR)

¿Y el agua como fuente de trabajo? Sí, por ejemplo, en embalses (en Chile se regula un 4% del agua a través de ellos) o en agricultura, sector que aporta con un 10% del empleo en el país.

De hecho, según la CNR, la agricultura utiliza el 78% de los recursos hídricos del país, por lo que dentro de la campaña, la Comisión lanzó también una serie de consejos para que los agricultores cuiden este líquido vital, como por ejemplo:

-Almacenar el agua de invierno en tranques o embalses para enfrentar de mejor manera la temporada de verano o posibles sequías.

-Tener canales y compuertas limpios (sin hojas o ramas) y en buen estado permitirá que los cauces funcionen mejor y se pierda menos agua.

-Controlar los turnos de riego llevará a un consumo más eficiente de agua y

-Mantener los  lugares de acopio de residuos lejos de las fuentes de agua para evitar contaminaciones.

El esfuerzo en nuestras casas

Pero la tarea no está sólo en manos de los agricultores. Las personas desde sus propios hogares pueden adoptar pequeñas y sencillas conductas para cuidar el agua, como:

-Regar nuestro jardín temprano por la mañana o en la noche, para evitar que el agua se evapore,

-Si vamos a lavar frutas o verduras, no botar esa agua, sino usarla para regar las plantas,

-Al desperdiciar alimentos también estamos botando agua, porque muchos de ellos están compuestos por  80% o más de agua.

Dos consecuencias se producen gracias a estos cambios: primero, ahorraremos agua y, segundo, este ahorro se verá directamente en nuestra cuenta del gasto de agua a fin de mes, que será mucho menor y eso siempre es positivo.

Lo importante es que como agricultores o ciudadanos, nos comprometamos al cuidado del agua no sólo por su importancia básica, sino también porque- tal como afirma la ONU- la desertificación y la sequía afectan directamente al desarrollo sostenible. La escasez de agua tiene una estrecharelación con problemas sociales graves como la pobreza o una nutrición deficiente.

En nuestro país ya se están tomando medidas contra la sequía, como estimular las nubes, un revolucionario procedimiento en el que son bombardeadas con una serie de compuestos químicos inocuos que estimulan las precipitaciones, Así podemos ver que se está actuando a nivel mundial, a nivel país y es hora que los ciudadanos también aportemos. En esta lucha contra la desertificación y la sequía, cada gota sirve.

 

Javiera Pérez y Kim Brierley

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