Un pasado que se reusa y se renueva

27 Feb, 2014 |

Viento, mar y sol, han sido fuentes naturales de energía que han estado presentes en el planeta desde antes del inicio de la humanidad. Gracias a ellas  y a una chispa de creatividad, las personas han podido superar problemas cotidianos y mejorar su calidad de vida. De hecho, a medida que el hombre cambió los arcos y las flechas que caracterizaban su vida nómade, por chozas y cultivos, dio paso al sedentarismo, una forma de vida en la que nació la necesidad de aprovechar los recursos naturales que estaban a mano para satisfacer las necesidades de la tribu.

Civilizaciones antiguas como los egipcios y los sumerios utilizaron la energía eólica para mover los barcos impulsados por velas y lograr navegar a través de los ríos Tigris, Éufrates y Nilo. A la vez, esa misma brisa sirvió de impulso para mover las aspas de los molinos de viento, los cuales datan del 1.700. A.C. De hecho, fueron los babilonios los primeros en utilizar molinos de viento para bombear agua con el fin de regar sus campos, de acuerdo con el sitio renov-arte. Con el paso de los años, los molinos se fueron perfeccionando y surgieron modelos como el molino persa de eje vertical para moler granos y el de eje horizontal para el bombeo de agua.

Pero no sólo el viento fue protagonista. Los griegos comenzaron a diseñar modelos específicos de casas para captar de forma más eficiente la luz del sol, un aspecto que perfeccionaron los romanos al incorporar vidrio y poder atrapar la luz dentro de sus hogares, según apunta el sitio energiasolar.mx. Siglos después en 1867, el primer colector solar fue creado gracias al científico suizo Horace de Saussare y desde ahí los adelantos han llegado hasta los actuales paneles fotovoltáicos.

El hombre se dio cuenta que la fuerza de los ríos también podía serle útil. Es así como los romanos comenzaron a hacer uso de los molinos hidráulicos, según recoge el sitio History. Este artefacto aprovecha la fuerza del agua que es desviada del río. Así, el agua al llegar choca contra las palas de la rueda hidráulica que trasmite a lo largo de su eje el movimiento a otras piezas que forman parte del mecanismo para hacer que gire, gracias a esto se bombeaba agua y con el pasar de los años sus usos llegaron hasta la generación de energía eléctrica.

El control de ríos, presas, vientos y el sol, permitió a civilizaciones como los Incas, Mayas, Romanos y Griegos, generar grandes adelantos tecnológicos para sus épocas sin mayores impactos medio ambientales. Un panorama que con la llegada de la revolución industrial cambió. De hecho, las máquinas obligaron a iniciar la extracción de recursos no renovables como el carbón, el petróleo, la madera y el hierro, convirtiéndolos en el motor de la vida económica.

Actualmente las energías que tan útiles fueron el pasado han vuelvo para quedarse. Una realidad que se grafica en las aspiraciones que tiene Chile que para el año 2025, un 20% de los requerimientos energéticos nacionales provengan de ERNC. Algo que sin duda puede llegar a ocurrir si nosotros comenzamos a privilegiar energía limpia y buena con el medio ambiente en nuestros hogares.

Por Belén Miranda

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