Inclusión laboral y familia, ¿cómo se relacionan?

29 Jul, 2014 |

Una nueva oportunidad laboral supone un desafío importante para cualquier persona. La gran mayoría de nosotros pasa por esta situación varias veces en su vida y para enfrentar esto tenemos que saber identificar las ansiedades que este desafío genera e ir buscando estrategias y soluciones para lograr una transición óptima.

Para lograr esto, hay que analizar distintas variables: ¿qué puesto me ofrecen?, ¿qué empresa?, ¿estoy preparado?, ¿sé pedir ayuda?, ¿cómo me sentiré?, y mi familia, ¿qué pensará de mi nueva ocupación?, ¿sé organizarme? Todas estas preguntas son esenciales a la hora de buscar trabajo para cualquier persona.

Si para cualquiera de nosotros este desafío presenta una ansiedad importante,  Los que se encuentran en su entorno social, ya sea familia, profesionales y/o amigos, intentan apoyar y facilitar este proceso y tratan de que les produzca menos estrés del que debe y que la motivación para enfrentarse al mundo laboral siga siendo alta.

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El ser capaces de trabajar cumple una funcionalidad terapéutica para las personas con capacidades diferentes, y es por ello que contar con el apoyo de la familia resulta imprescindible para lograr esta meta de manera exitosa, factor fundamental a la hora de que sus hijos se integren en la vida laboral. Las posibilidades de integrar a una persona con discapacidad al mundo laboral aumentan exponencialmente cuando cuenta con el apoyo de su familia.

Muchas veces (o en muchas ocasiones) existen diversos factores y dificultades que los familiares  tienen que enfrentar; y otros que ellos mismos tienen que soportar todos los días para conseguir un puesto de trabajo. Por esta razón, es necesario proporcionar a la persona y a su familia, estrategias y herramientas de apoyo que faciliten este momento de inserción laboral.

Todas las familias pueden  manejar de manera correcta la inserción laboral de un familiar con algún grado de discapacidad, y la mejor manera de enfrentar este desafío es reorientar las dinámicas familiares para que se conviertan en posibilitadoras y no limitadoras de la inclusión a la sociedad.

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En este sentido, Giné (2000) afirma que es muy importante que se establezca una colaboración entre las familias y los profesionales que proporcionan los apoyos a las personas con discapacidad. Apunta que actualmente se apuesta por superar la visión de la relación centrada en la «formación de padres» ya que se considera que este enfoque indica que la información fluye unidireccionalmente (desde el que sabe, el profesional, al que no sabe, la familia) y se debería imponer una concepción diferente basada en la cooperación entre los padres y los profesionales, en la que los padres no sólo son receptores sino también proveedores de la información, para lograr una verdadera inclusión de sus hijos en la vida laboral.

Todos necesitamos del apoyo de nuestras familias a la hora de buscar trabajo, por lo tanto la dinámica familiar es un ingrediente esencial en esta etapa de nuestras vidas.

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