Manos que hablan

22 Jun, 2015 |

La historia del lenguaje de señas tiene precedentes en los inicios de la humanidad, cuando la comunicación verbal no estaba tan desarrollada y los movimientos corporales, gestos y ademanes manuales, juagaban un rol importante. Si se piensa con cuidado aún lo hacen, ya que se estima que al menos el 70% de los mensajes que enviamos tienen un origen no verbal.

Pese a su masiva utilización, la creación de un sistema de comunicación que utilizara únicamente señas manuales no ocurrió sino hasta 1620, cuando el pedagogo y fonoaudiólogo español, Juan de Pablo Bonet, publicó su “Reducción de las letras y Arte para enseñar a hablar a los Mudos”, que asignaba a cada símbolo del alfabeto un seña unimanual.

El método pronto se extendió por Europa y el mundo, aunque con diferencias de adaptación. En muchos idiomas hubo que agregar o modificar los signos ya que los alfabetos tenían más letras, como en el Khmer camboyano con 74; funcionaban con silabarios, en el caso del japonés; o mantenían ideagramas, como los kanjis chinos. Estas particularidades lingüísticas condicionaron el lenguaje de señas a las mismas dificultades que los idiomas regulares, impidiendo la invención de un código universal.

Este fue uno de los temas a tratar en el primer Congreso Mundial de Sordos celebrado en 1951, donde se definió la urgente necesidad de gestionar la creación de un lenguaje universal. Proyecto que culminó en 1973 gracias al trabajo de la “Comisión de Unificación de los Signos”, idioma de señas global usado en las Olimpiadas para Sordos, congresos internacionales y viajes.

El lenguaje de señas ha permitido a miles de personas comunicarse e integrarse de forma exitosa en la sociedad. Walmart Chile comprende los beneficios que trae la inclusión, por lo que entre sus colaboradores también mantiene a personas sordas facilitando los mecanismos para que puedan desenvolverse de la mejor forma con sus pares. ¿Quieres conocer más historias de inclusión? Haz click aquí.

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