Mobbing: violencia silenciosa en el trabajo

3 Feb, 2015 |

El término “bullying” se ha popularizado de tal manera que hoy se utiliza para referirse a cualquier tipo de violencia o acoso reiterado que sufra una persona, pero la verdad es que junto a él existe otro término menos conocido, que es igualmente dañino para quien lo vive: el “mobbing”.

Cuando hablamos de mobbing, nos referimos al acoso que sufre alguien en un entorno laboral, que puede venir desde un superior o de los pares. A diferencia del bullying, que muchas veces se refiere a una agresión más vinculada a la violencia física, el mobbing es una intimidación silenciosa y constante, cuyos efectos pueden ser devastadores a nivel sicológico, ya que se entra en un juego destructivo en el que la víctima puede sentir que él es culpable del maltrato. Según Heinz Leimann, académico de la Universidad de Suecia y quien fue el primero en dar un nombre a la conducta del mobbing, lo explica como “un proceso de destrucción que se compone de una serie de actuaciones hostiles que, tomadas de manera aislada, podrían parecer anodinas o sin importancia, pero cuya repetición  constante tiene efectos perniciosos con el fin de destruir las redes de comunicación o reputación de la víctima o víctimas y de perturbar el ejercicio de sus labores hasta que finalmente acaben por abandonar el lugar de trabajo”.

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Según la Organización Internacional del Trabajo, los riesgos y las consecuencias del mobbing pueden ser devastadoras a nivel físico y psíquico, incluyendo depresión, ansiedad, ataques de pánico y disminución de la autoestima a nivel emocional, y el cuerpo puede reaccionar con síntomas como alteración del sueño, vértigo, taquicardia, problemas gástricos y dermatológicos. Pero los efectos no solo se quedan ahí, sino que el desempeño laboral puede disminuir bruscamente debido al ambiente hostil en el que se desempeñan, al que asocian al sufrimiento y la ansiedad.

Lo lógico es que alguien sometido a este nivel de estrés prefiera retirarse de la compañía, pero en la realidad esto no es una opción para muchos, dado que es el trabajo es necesario para seguir manteniéndose en la vida, por lo que la sensación de ahogo y desesperación puede continuar por mucho tiempo. Por esto, es importante estar atento a señales y detalles que puedan indicar que un trabajador esté siendo víctima de mobbing, y en defensa de ellos hay hoy muchas empresas que están implementando fuertes políticas anti acoso, estableciendo normas estrictas para evitarlo y sanciones para quienes incurran en la falta.

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El acoso laboral merece ser tomado en serio, y luchar contra él implica entenderlo como una conducta que no tiene cabida en una organización, por los riesgos que implica y el daño -mucha veces irreparable- a quienes lo sufren.

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