¿No somos todos diversos?

30 Jun, 2015 |

Debido a los numerosos beneficios que brinda a los equipos de trabajo, la diversidad es cada vez más requerida al interior de las empresas. Por ejemplo, en términos de género siempre se piensa en las mujeres como sujetos en desventaja, por lo que se pide que tengan participación en cargos de mayor responsabilidad.

Lo mismo sucede con muchos otros grupos considerados minoritarios. Pero finalmente, ¿qué es ser “minoría”? ¿Acaso no somos todos, de una manera u otra, parte de un grupo minoritario? El debate está en lo paradójicamente excluyente que resulta el término. Si se piensa con cuidado, un hombre también podría ser considerado minoría dentro de grupos tradicionalmente dominados por mujeres, como es el caso de la enfermería o la educación de párvulos.

Es que en realidad todos tenemos aspectos que pueden contribuir a ampliar los límites de un equipo. Ya sea en términos de edad, trayectoria profesional, lugar de residencia, creencias religiosas o incluso hobbys de fin de semana.

El punto no está en limitar los accesos a grupos tradicionalmente considerados como minoría, sino en transparentarlo directamente y con argumentos que vayan más allá de la simple variedad. El discurso podría ser algo así como:

  • “Hace tiempo nos está faltando un enfoque femenino en la toma de decisiones, debemos aumentar su número”
  • “Nuestros productos esperan llegar a un público de tercera edad, necesitamos a un gerente de ventas mayor de 65 años que conozca sus necesidades”.

Motivos para incluir a personas distintas nunca faltará ya que todas las perspectivas son valiosas, sólo hay que cuidar de que en nuestra búsqueda por la diversidad no terminemos marginando más que incluyendo.

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