Nuestras raíces dan vida

4 Jul, 2014 |

Escribir un libro, plantar un árbol y tener un hijo. Son clásicos mandamientos para aquellas personas que desean trascender y aportar algo positivo a la comunidad que te rodea. Puntualmente, respecto a plantar un árbol, podemos pensar en un parque, pasto, varias flores, una laguna y el viento corriendo en tu cara mientras paseas. Esta es una imagen que seguramente te relaja y alegra porque visitar espacios verdes nos cambia el panorama completamente ¿no lo crees?

La naturaleza de la que disfrutamos debería ser motivo para celebrarla todos los días, pero el que tenga un día solo para ella, la hace más especial. Es por esto que en Chile se celebra todos los 6 de julio el Día del Árbol.

Cada país celebra este día según sus condiciones naturales y climáticas. En algunos países es cuando terminan los fríos, y en otros, como en el Caribe, que apenas hay diferencias de temperatura entre el verano y el invierno, se escoge el inicio del verano porque ya comenzó la temporada de lluvias y eso facilita que arraiguen los árboles recién plantados.

En 1840 Suecia fue el primer país del mundo que estableció un día dedicado sólo al árbol. ¿La razón? Que todos tomarán conciencia ante la importancia que tienen los recursos forestales, además del compromiso que hay que tener por el cuidado de los árboles.

Las ventajas que nos traen directamente los árboles son diversas y nos afectan directamente. Uno de ellos es que tienen un efecto de enfriamiento, que en un solo árbol joven y sano es equivalente a 10 aparatos de aire acondicionado del tamaño de una habitación, funcionando durante 20 horas al día.

Además un árbol ubicado hoy en el costado oeste de tu casa se traduce en un ahorro de energía del 3% para un plazo de cinco años, con un 12% total en un lapso de quince años. También una columna simple de árboles reduce la contaminación de partículas en un 13,9%.

En promedio un árbol que cuenta con una tonelada de carbono en su madera en la de un bosque, equivale a 3,5 toneladas aprox. de C02 atmosférico capturado. Por otro lado nos proveen de oxígeno, resguardan a los pájaros que viven en las ciudades, nos dan sombra en verano y embellecen nuestras ciudades.

 Y todos podemos ayudar de alguna forma concreta. Por ejemplo siendo voluntario de la Fundación Cultiva, Corporación que incentiva la reforestación de cerros, construcción de plazas, parques y áreas verdes con el objetivo de descontaminar Santiago, disminuyendo la erosión y el material particulado del aire. Esto hace que nuestra ciudad se transforme en un entorno más amable, limpio, sustentable y digno para vivir.

Cada árbol plantado seguirá día a día trabajando por nosotros en la descontaminación del planeta e intercambiando CO2 por oxígeno.

¡Disfruta una tarde y empieza a plantar!

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