Reconociendo a los otros

21 Mar, 2014 |

1 de cada 773 nacimientos en el mundo nacen con Síndrome de Down, tienen el umbral del dolor más bajo que el resto de la población y su esperanza de vida va en aumento. Lo que hace que las personas padezcan este síndrome es porque tienen una alteración genética provocada por un cromosoma extra del par 21, responsable de disfunciones de tipo morfológico o bioquímico que repercute en diversos órganos, especialmente en el cerebro.

Inclusión mundial

Para que existe una real inclusión por parte de toda la sociedad, es que la Organización de las Naciones Unidas (ONU),  declaró oficialmente el día 21 de marzo como el Día Mundial del Síndrome de Down, la cual se logró por consenso, gracias a la participación conjunta de organizaciones, gobiernos y de 79 países, con el objetivo de incitarlos para que adopten las medidas necesarias, de recordarles las valiosas contribuciones de las personas con discapacidad intelectual como promotores de la diversidad de sus comunidades y de que tomen conciencia respecto de los derechos y el bienestar de las personas con Síndrome de Down, quienes actualmente son seis millones en el mundo. 

No quedemos indiferentes

Por lo general, el 90% de estas personas asiste al colegio, aunque esta cifra se reduce en la enseñanza secundaria y formación profesional. De las cerca de 25.000 personas que están en edad de trabajar, el 2% lo hace en empresas privadas. En la vida laboral, los estereotipos contra las personas con Síndrome de Down a menudo significan que se les niegan oportunidades de formación profesional y su derecho al trabajo. Sin embargo, Walmart Chile es una de las compañías que tiene dentro de sus políticas la diversidad e inclusión como uno de los pilares fundamentales, promoviendo la inclusión en sus equipos de trabajo de personas con capacidades especiales, de todo origen, orientación sexual, etc ya que el tener equipo diversos trae beneficios para todos.

Es muy importante que se eduque a la sociedad en esta temática, haciéndolas saber que el valor de las personas con este síndrome, y también de otras con capacidades distintas, es en lo que tenemos que fijarnos. Los tenemos que reconocer por sus fortalezas, talentos, creatividad, habilidades, las cuales nos pueden aportar mucho.

Por Ronit Konitzki

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