Sobre Ruedas

30 Abr, 2013 |

Un poco antes de las ocho de la mañana suena el despertador en la casa de Macarena Cabrillana. Toma desayuno, responde mails, hace su cama y sale de la casa para tomar una micro que la lleva al Estadio Banco de Chile en Vitacura. Hasta este punto, probablemente el día de Macarena es muy parecido al tuyo o al mío. La gran diferencia es que, Macarena, enfrenta su rutina, sueños y desafíos sobre una silla de ruedas. Esta joven de veinte años, sufrió un accidente que cambiaría su vida a los dieciséis, en una etapa en la que algunos definimos nuestros planes y proyectos para el futuro. Entonces, Macarena, diseñó su vida sin limitaciones: convertirse en una tenista profesional.

Las clases de tenis son el mejor momento del día de esta joven de piel morena y voz suave. Siempre trata de llegar un poco antes porque necesita cambiarse a una silla de ruedas especial para ese deporte;  trámite que dura unos quince minutos. Su entrenadora, Doris Gildemeister, nos explica que se dio cuenta de su talento a primera vista. Juntas entrenan durante tres horas diarias para mejorar la técnica de Macarena quien, como tenista, se lució en la exhibición de tenis en silla de ruedas que se realizó en el Hiper Líder de Irarrázabal en diciembre de 2012.

Esta deportista número dos a nivel nacional y lugar 35 en el ranking mundial, nos cuenta: “Muchos creen que hacemos esto por hobby y no saben que sí nos podemos dedicar profesionalmente a esto. En la exhibición de Líder, la gente se impresionaba, nos sacaban fotos y algunos se entusiasmaron a jugar con nosotros. Son buenas esas instancias porque llegamos a más personas y aportamos a la cultura en cuanto a la discapacidad y el deporte.”

Loreto Villegas, Coordinadora de Proyectos Sociales de la gerencia de RSE de Walmart, se emociona y dice: “Ocurre algo mágico, la dinámica habitual del aprendizaje se invierte: Son ellos, los jóvenes con capacidades diferentes, los que nos enseñan a nosotros”.

“Al tenis llegué como parte de mi rehabilitación, me sacaba del tema del accidente, además, me entretenía. Luego, me empecé a enganchar, a competir, me iba poniendo metas y no paré más. Nunca quiero parar de mejorar”, cuenta, Macarena, resuelta y entusiasmada.

 

Por Javiera Pérez

Tags:

MÁS HISTORIAS RELACIONADAS