Todos merecemos una segunda oportunidad

14 Ene, 2015 |

Cuando hablamos de inclusión, lo más habitual es que se nos vengan a la cabeza conceptos que tienen que ver con personas con discapacidad, distintas  razas o idiomas y, quizás, distinta orientación sexual. Todos están correctos, pero hay uno que  no es comúnmente considerado y que es igual de importante que todo el resto: hablamos de la reinserción de  personas que han estado privadas de libertad, lo que significa no solo darles una nueva oportunidad laboral, sino que además una nueva oportunidad para vivir.

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La reinserción social y laboral ha demostrado ser un tema sumamente relevante en la disminución de la reincidencia delictiva, impactando positivamente en la identidad de quienes se rehabilitan al aumentar su autoestima y lograr sentirse un apoyo y no una carga para sus familias. Además, estimula el desarrollo personal, contribuye a la formación  de hábitos sociales, desarrolla la proactividad y potencia la creatividad, habilidades y capacidades que tiene la persona. .

Una persona que ha estado privada de libertad es percibida como alguien que infringió la ley y que, sin duda, debe pagar por lo que hizo. Pero, ¿qué pasa una vez que cumple su condena? La verdad, sin la reinserción las alternativas son pocas, y una gran mayoría opta por seguir el camino de la delincuencia, muchas veces el único que conocen. Pero en el fondo, todos tienen una historia detrás, muchas veces marcadas por rupturas, carencias de todo tipo y una temprana cultura de calle, violencia y drogas. En otras palabras, podríamos decir que viven bajo una desesperanza aprendida de la cual es difícil sacarlos, y para que esto sucede, hay que buscar instancias que les permitan recuperar la fe en si mismos y su futuro.

Muchas instituciones que trabajan hoy en temas de reinserción social, tales como la Fundación Paternitas, apuestan por el cambio conductual de quienes han infringido la ley, a través de diferentes programas de trabajo que entregan posibilidades a quienes por un motivo u otro, las han perdido. De manera integral, apoyan a niños, jóvenes y adultos que de una u otra manera están vinculados al mundo delictual o que han pasado por la cárcel y hoy buscan recuperar un espacio en la sociedad, a través del trabajo y la reinserción.

Además, hoy son varias las empresas que se han comprometido en la entrega de oportunidades laborales para personas que han estado privados de libertad , como Walmart Chile que dentro de su área de Diversidad e Inclusión desarrolla y potencia oportunidades para quienes han decidido rehacer su vida mediante el trabajo.

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Todos tenemos derecho a reinventarnos, independiente de cuáles sean los motivos que nos llevan a apartarnos del camino. Las personas que han estado privados de libertad  también necesitan oportunidades, no cerremos la puerta a quienes más lo necesitan.

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